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Aquí
encontrarás artesanías inspiradas gracias
a la genial obra de J.R.R. Tolkien... este mundo soñado
creado por el Profesor, del cual rescatamos tantas cosas,
desde el tema del viaje de la vida, los valores que
tanto cuestan encontrar ahora, el honor, la palabra,
la caballerosidad, la amistad, el amor genuino...
Recordamos
aquí dos fragmentos, aunque hay infinidad de
ellos, y todos inolvidables. El primero es de Cartas,
más exactamente la N° 183, Notas sobre la
crítica de El Retorno del Rey de W.H. Auden,
y en donde Tolkien nos cuenta:
...Los
hombres emprenden y han emprendido viajes y búsquedas
en la historia, sin intención de representar alegorías
de la vida. No es verdad del pasado ni lo es del presente
decir que "sólo los ricos y los que están
de vacaciones pueden emprender viajes". La mayoría
de los hombres emprenden algunos viajes. Que sean largos
o cortos, que tengan algún cometido o sólo
se hagan para "ir y volver", no es de primordial
importancia. Como traté de expresarlo en la Canción
de la Marcha de Bilbo, hasta una caminata de toda una
tarde puede tener efectos importantes. Aun cuando Sam
sólo había llegado al Bosque Cerrado, tuvo
una "revelación". Porque si hay algo
en una jornada, cualquiera que sea su duración,
para mí es esto: la liberación del estado
vegetativo de quien sufre pasivamente, un ejercicio de
la voluntad por pequeño que sea, y movilidad, y
también de la curiosidad, sin la cual una mente
racional se estupidiza.
Y
el segundo, desde El Señor de los Anillos, El Retorno
del Rey, para seguir conservando la esperanza:
"A
lo lejos, sobre los Ephel Dúath en el oeste, el
cielo nocturno era aún pálido y lívido.
Allá, asomando entre las nubes por encima de un
peñasco sombrío en lo alto de los montes,
Sam vio de pronto una estrella blanca que titilaba. Tanta
belleza, contemplada desde aquella tierra desolada e inhóspita,
le llegó al corazón, y la esperanza renació
en él. Porque frío y nítido como
una saeta lo traspasó el pensamiento de que la
Sombra era al fin y al cabo una cosa pequeña y
transitoria, y que había algo que ella nunca alcanzaría:
la luz, y una belleza muy alta.
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