Mitología
CURSO
DE MITOLOGIA COMPARADA
SOBRE LA SERPIENTE COSMICA MIÐGARÐSORMR
La
cosmogonía escandinava cuenta en su mapa mitológico,
con una serpiente que rodea al mundo circular concebido
por los pueblos antiguos como habitación de la
humanidad.
Dicha serpiente que habita en las aguas del mar-océano
que circunvala ese universo lenticular, es la productora
de los maremotos y de los movimientos tempestuosos percibidos
en el pasado por los pueblos que cuentan con esa estructuras
arcaicas.
El
nombre de dicha serpiente, está compuesto por el
substantivo islandés medieval "ormr",
que en la ortografía del islandés actual
se escribe "ormur", y que tiene el significado
de "gusano, serpiente, dragón", de acuerdo
al ámbito en que se presente dicho vocable, más
el substantivo adjetivado "miðgarðr"
en islandés medieval y "miðgarður"
en islandés actual, con el significado de "cercado
o jardín del medio", que designan a la ecumene,
o tierra habitada.
Otro
de los nombres con que cuenta dicho monstruo, es el de
Jörmundandr = Jörmungandur = Jörmungrund
(palabra compuesta de las voces Jörmunr "grande,
poderoso", uno de los apelativos de Oðinn, Gandur
= Gandur "vara mágica", "hechicería"
y "lobo", y Grund "suelo", "terreno".
Es
de hacer notar que, dicho animal perteneciente a la zoología
mitológica, no aparece únicamente en el
acervo cultural viking, también lo podemos hallar
con otros nombres, en otras culturas. Así se desgranan
como ejemplo, algunas otras serpientes míticas:
a)
En la cultura mesopotámica, más específicamente
en la región de los antiguos imperios asirio-caldeos,
la presente Irak, tan de actualidad en las noticias que
presentan los diarios, existe el mito fundacional del
mundo en el cual el dios Marduk, Ebel Marduk o Evil-Merodak,
en una guerra que estalla contra las deidades infernales,
desarrolla un combate singular contra la serpiente Tiamat,
a la que vence, formando con sus desechos, el mundo para
habitación de dioses y hombres.
b)
Ese mismo personaje, Tiamat, se encuentra en los versículos
fundacionales del Génesis, primer libro de la Biblia,
identificado con el nombre Tehom, substantivo singular,
con un posible plural Tehomot, no registrado, que demostraría
la relación de ambas voces. Asimismo, en libros
posteriores, específicamente en Isaías y
Ezequiel, se mencionan las batallas libradas por Dios,
en combates singulares fundacionales y también
postrimeros, con otros mon struos míticos como
el Liviatán, el Behemot, Yam (el mar) y Rahab.
c)
Dentro del horizonte mítico del pueblo mapuche,
nos encontramos no sólo con una
serpiente mundial, sino con dos: Caicai o Caicaifilu,
enemiga del género humano, que busca su destrucción
con una inundación universal, y Chrenchren, un
reptil que se pone a favor de los seres humanos.
d)
Finalmente, podemos tomar en cuenta la leyenda engendrada
en el pueblo vasco, sobre la Herensuge o Erensuge, una
culebra cósmica que se encuentra dormida en simas
u oquedades de los Montes Pirineos, la cual cuenta con
varias cabezas y al formársele la 7°, se enciende
en llamas y vuela veloz hacia la región de Itxasgorrieta
(los Mares Rojos del Poniente), donde se hunde. Se considera
que esta serpiente es la generadora de los movimientos
telúricos que sufre el planeta.
Asi
mismo, es de hacer notar que en los ámbitos alquímico
y religioso de los países orientales, encontramos
otras designaciones de serpientes mundiales, como la Anfisbena
(compueta de las voces griegas ámphi- "alrededor"
y baíno "rodear, envolver, atravesar"),
la Ouroboros (el dragón que se devora por la cola,
figura circular que constituye el mandala alquímico
básico) y la Kundalini (serpiente vertebral, cuya
presencia da origen al Kundalini Yoga).
Ahora
bien, en la cultura medieval, se desarrolló el
mito de la Fastitocalon, una ballena inmensa que tiene
la característica de confundir a los navegantes,
y cuando éstos desembarcan sobre ella, creyendo
que es una isla, ésta se sumerje y los ahoga. El
nombre de este prodigio proviene de un sustantivo más
antiguo, Aspidochelone, con el cual se mencionaba a una
tortuga-serpiente mítica, (esta voz proviene de
los vocablos griegos aspís/aspídos "escudos,
áspid, serpiente", y chelóne/s "tortuga").
Esta leyenda fue incorporada al Bestiario o Fisiologus,
libro escrito en latín y griego, especie de catálogo
de nombres de animales míticios, como también
de algunas hierbas y piedras preciosas míticas,
con una explicación de la creencia y su moraleja
apologética. En dicho compendio figura como animal
nefasto, personificación del mal, emparentado con
el dragón y la serpiente propiamente dicha.
En
una traducción y adaptación poética
de la leyenda del Fastitocalón, al anglosajón,
conocida con el nombre inglés de "The Whale",
el mismo se encuentra junto al mito de la Pantera (ésta
como imagen de Cristo), es decir, ocupando el mismo lugar
que tiene el Fisiologus original. Muy posiblemente, J.R.R.
Tolkien, se haya basado en esta última versión
para crear su poema Fastitocalon.
Es
de hacer notar que la imagen de la ballena, como símbolo
del mal se ha extendido desde el relato del libro de Jonás,
dado que erroneamente, se ha pensado que el gran pez (HaDag
HaGadól, en su original hebreo), que tragó
a dicho profeta y lo tuvo en su vientre por tres días,
designaba a una ballena, cuando dicho cetáceo es
denominado en los textos bíblicos con el sustantivo
"Tanin". Desde allí se propagó
esta concepción a todo occidente, derramándose
finalmente, y en forma magistral, en la magnífica
novela mundialmente famosa, Moby Dick, de Melville.
Es
dable recordar que, esta ballena mitológica también
se encuentra en leyendas de santos irlandeses, especialmente
en la de San Brendan, de las cuales extrajo Tolkien, la
semilla que derivó en un hermoso poema, que tituló
primero IMRAM ("viaje", en irlandés),
y posteriormente, The Death of St. Brendan (La muerte
de San Brendan), del cual existe un estupendo estudio
realizado por el escritor Kocher, en el libro Master of
Middle-Earth (Amo de la Tierra Media).
Tampoco
podemos pasar por alto, la ballena mítica mencionada
por Tolkien en sus Cuentos Perdidos, uin,
(la
gran ballena primordial u ola), uimoth,
(ballena,
oveja de las olas).
En
nuestra literatura se hallan referencias tanto de la serpiente,
cuanto de la ballena. Como muestra, basta mencionar a
los poemas de Jorge Luis Borges, "Miðgarðsormr"
y "En Islandia el Alba", como así también
a su "Libro de los Seres Imaginarios".
Al
ir recorriendo todas estas alternativas de este mitologema,
que no agotan su tremendo acervo mítico, (parte
fundamental de las leyendas que tejió el hombre),
debemos manifestar con agrado que, al calor de la lumbre
que irradia la psicología profunda de Carl Gustav
Jung, el mundialmente famoso psicológico, se nos
hace consciente que el mismo, nos está llamando
la atención sobre la inconsciencia de la humanidad,
que se abre paso, a veces lenta y a veces raudamente hacia
una consciencia más sabia, pues como todos conocemos,
el agua, el océano, el líquido amniótico,
representan el inconsciente y la manifestación
del pez en la superficie, la conciencia, las ganas, el
deseo, de entender el mundo que nos rodea.
Al
finalizar nuestro periplo, volvemos al tema central, la
Miðgarðsormr, agregando que la sepiente es derrotada
por el dios Þórr, en la agónica batalla
del fin del mundo, el Ragnarökkr, en la cual éste
también muere, al ser tocado por la sangre y el
aliento venenosos del monstruo, tal como nos es narrado
en la Völluspá y en la Gilfaginning.