BEETHOVEN
Comienzo a escuchar los acordes tremendos
Los terribles, ominosos acordes de tu Quinta Sinfonía
El destino llama a mi puerta.
El tiempo,
El espacio,
Golpe sobre golpe.
Luego mesetas de paz.
Más golpear.
Una, otra, otra, y otra vez.
Cerros de júbilo,
Montañas de gozo,
Oteros de placer,
Picos nevados de terrible belleza.
Eso y mucho más es tu música querida.
En oleadas me llegan los sonidos,
En ondas de colores maravillosos.
Golpeteo, golpeteo, golpeteo.
Gotas de sonidos que alumbran mi soledad.
Luces musicales.
Fanales de lumbre blanca,
Crudísima.
Llega un nuevo momento de calma.
Se hace introspectiva tu melodía.
Señala el corazón.
Se dirige hacia mi alma.
Es más sutil,
Más pausada.
Pero es también más marcial.
Se diría que nos invita a participar de una marcha infinita.
A ser partícipes de la más magistral parada del mundo.
Vamos, vamos todos,
Todos, vamos
Seamos protagonistas todos
En el gran teatro del cosmos todo.
Nada de pausas.
Pausa significa muerte.
Pausa trae dudas.
Estamos vivos, vamos.
Adelante,
Marchemos,
Marchemos y cantemos.
Que sea esta una nueva oda a la alegría,
Pero a la alegría de ser convocados por el destino,
Para protagonizar el gran acto de la creación.
Todos a una marchemos,
Cantemos. Marchemos . Cantemos.JULIO E. BRUGOS - 25,28/06/04