BAJO EL SIGNO FATÍDICO DE LOS HIJOS DE LA NIEBLA
Cuando el viento sus frescas aguas no riza
Cuando el aire se pliega y la noche está en calma,
Cuando el río tiene quietos su cuerpo y su alma
Al doblarnos en sus márgenes solas, sin prisa,Si acaso un rayo de luna, la niebla, traspasa,
Por entre hojas de tilos, de robles y fresnos,
Cual espada de flama argentina hiende el agua maciza
Y llega, y se posa en su eterno lecho de rocaSi miramos atentos, por momentos, veremos en su fondo dormido
Un extraño rielar, un brillo de fuego, una luz eviterna,
Un resplandor de otros mundos, que hechiza, que atrapa,Que atrae, que hipnotiza y a todo nuestro ser lo conmueve.
No te engañes, no te quedes, es el oro del odio, el deseo, la envidia,
El terrible, el maldito, el dilapidado Oro del Rhin, infinito.AMLODI 06/01