RACHMANINOV AGAIN

Otra vez me inunda con su música el ruso Rachmaninov
Comienza con una gran tormenta que nace del piano del solista.
Luego en lo más fogoso se deshace en notas sueltas tocadas magistralmente.
Las notas continuan,
Vuelven a hacerse furiosas.
La orquesta ahora acompaña al piano.
Un concierto de instrumentos.
Fuerza viril en las notas que expelen piano, violines, contrabajo.....
La música me rodea.
Entra no solo por mis oidos,
Penetra en mi por mis poros.
Se hace patética,
Se quiebra en golpes tremendos.
Ahora salen olas de sonidos suaves.
Sonidos que se profundizan.
Se introvierten.
Se hacen más familiares, más cotidianos.
Ahora, ya son calmas ondas,
Calmas ondas de quien sabe que puertos,
De quien sabe que ensenadas, que caletas, que abras perdidas.
Siento con toda profundidad su intimidad.
El piano nuevamente es violento.
Un final de tempo total.
Ahora un apacible son,
Lejano como el viento,
Remoto como el remoto tiempo.
Flautas que me llegan de lo profundo.
El valle del Tempe, quizá.
Suave sonar de las teclas blancas y negras.
Intimidad.
Sonidos que ya son susurros.
Se demora el tiempo en su pasaje.
Es un desierto vergel el que me hace ver este sonido tan dulce.
Los dedos del pianistas se demoran sobre las teclas,
Las acarician.
Las desean.
Las aman.
Porqué tiene este hechizo sobre mí?
Porqué me mueve las entrañas su música?
Ahora de nuevo se hace un torrente,
Ahora es una catarata de acordes.
El piano se enreda y se desenreda.
El Leit Motiv acompasado se hace presente.
Notas suaves desde el turbión.
Placidez dentro del huracán.
Sosiego en la tempestad del alma.
Calma bélica.
Guerra pacífica.
Impera otra vez ese piano omnipresente.
Combate con sus notas totales.
Asierra el aire.
Corta el aliento.
Las blancas,
Las negras.
Se ven en todo su resplandor.
Escuchar es observar el alma
Escuchar sonidos es mirarse en lo recóndito.
Otra vez el Leit Motiv.
Parece que llega desde el fondo.
Parece que llega para llevarnos con él.
Una invitación de soplos melodiosos.
Un murmurar de manantiales recónditos.
Un nuevo tableteo.
Un sonido lejano.
Flautas y violines.
Acordes secos y duros.
Acordes totales.
Acordes finales.
Quedan en mis oidos, aún, resonando,
Los últimos arpegios.
El tiempo y el espacio se disuelven.
Todo es solo eternidad.


Julio Enrique Brugos (sensación que me produjo el Concierto nª2 de Rachmaninov, interpretado por el solista Earl Wilde y la batuta de Yasha Horshtein. 05/07/04)

 

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