LA QUINTA X TOSCANINI

Soledad.
La misma.
La de siempre.
Un Robinson del Alma como dijera Arthur Machen.
Cuando, de pronto!:
Arturo Toscanini con su ya vieja versión.
Si, su vieja versión de la 5º de Beethoven.
Se oye entre los acordes la púa en el surco.
En que estaría pensando
Que estaría soñando
Cuando dirigía esa orquesta?
Que soledades,
Que alegrías,
Que penas,
Que amores....
Lo acosarían.
El destino llama a Mi Puerta.
Me recuerda tanto esta Sinfonía,
Pero tanto, tanto a The Raven.
Beethoven se adelantó a Poe.
Se adelantó tanto a Rimbaud,
Tanto a Bodelaire, tanto a tantos,
Pero tienen todos también tanto en común.
Y yo (siempre yo), tanto en común con ellos.
Esa vieja soledad,
Esa tristeza.
Ese vacío existencial.
Esa Ginnunga Gap primordial.
Ese pozo sin fin que nos rodea, que nos atrapa.
Que venga el Ragnarökkr,
Pero que venga ya.
Que no dilate más su venida.
Que no demore su presencia.
Si, ya llega su
Ya está aquí su venida triunfal.
Ya no más penas,
Ya no más llantos,
No más lloros.
Se acerca arrollador.
Ya nos abraza y nos cobija de todo miedo.
Nos arropa de todo temor.
El Destino ha llamado a Nuestra Puerta,
Y le hemos dicho: Presente,
Aquí estamos, esperando.
Ya nos arrulla,
Ya no más miedos.
A dormir.
A dormir con esos acordes deslumbrantes.
La paz ansiada se ha hecho presente.
Un psalmo de amor nos evoca prados eternos.
Un Shir HaShirim bíblico nos adormece.
Altos y bajos,
Graves y agudos.
Todos los tonos,
Todos los sentimientos hechos música.
Gracias al Sordo Sublime.
Gracias a ese Gran Viejo.


Julio Enrique Brugos
24/09/04

 

Volver a relatos y poemas inéditos